Todos cometemos errores, ninguno de nosotros es perfecto, por eso perdona tus imperfecciones, acepta tus defectos, trata siempre de mejorar pero no te castigues mentalmente.
Los cambios en actitudes y hábitos son procesos, sigue tratando, pero dales tiempo.
Recuerda siempre que cada palabra que sale de tus labios refleja lo que tienes dentro del corazón.
La palabra tiene tanto poder que puedes llevar paz y alegría ó guerra y tristeza.
Cada palabra refleja lo que eres. Y tanto puedes hacer el bien o mal a ti mismo que al que la escucha.
Antes de decir algo, medita y preguntate: ¿Cómo te gustaría que te hablen o te traten?
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